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¿Cómo generar un apego seguro?

Mucho de lo que somos está marcado por la manera en que fuimos criados por nuestros cuidadores y cuidadoras primarios. De acuerdo a los cuidados que recibimos en la infancia, tendremos más resistencia a la adversidad o mayor vulnerabilidad frente a ella. 

Hay herramientas que construiremos y otras que no, según el estilo de apego que hayamos tenido.

Pero, ¿es posible generar un estilo de apego seguro de forma consciente? O mejor, ¿cómo generamos un estilo de apego seguro en los niños y niñas a nuestro alrededor? 

Si quieres conocer los estilos de apego en profundidad, te recomiendo escuchar los episodios 48, 49 y 50 de Psicología al desnudo.

¿Por qué es tan importante un apego seguro?

El apego tiene sus efectos más allá de la etapa infantil, ya que no sólo define la relación con nuestras madres/ padres o cuidadores, sino que además deja una huella imborrable que define la manera de relacionarnos con otras personas en la etapa adulta.

Las personas adultas que han sido criadas con un apego seguro son personas con seguridad en sí mismos, tolerantes, comprensibles y se muestran cómodas ante las experiencias de acercamiento y alejamiento con otras personas (familia, amistades, pareja…). Son personas seguras y sus relaciones son más sanas y saludables.

El origen del apego seguro

El apego seguro surge cuando los padres/madres/cuidadores primarios cubren las necesidades del bebé: es decir, le dan alimento, seguridad, calma, cariño, consuelo… y lo hacen de manera estable -es decir repetidas veces en el tiempo, predecible y consistente-. 

¿Cómo crear un estilo de apego seguro?

Las acciones que busquen crear un apego seguro deben presentarse desde el nacimiento. Algunas de ellas son:

1- Estar presentes.

Sí. Debemos desterrar mitos como que agarrar al bebé en brazos le “malcría” o “malacostumbra” o métodos como dejar al bebé llorar al infinito en la cuna. No. Estemos presentes, atendamos al bebé. 

Está demostrado que conductas que se adquieren evolutivamente (dormir solo, autorregularse) no mejoran por dejar que el niño esté solo. Por lo tanto, el afecto tiene que ser incondicional, y el bebé tiene que notar que estamos ahí, tiene que sentir nuestra presencia.

2- Fomentar su autonomía.

No olvidemos que un apego seguro es aquel que le permite al niño/a explorar el mundo sabiendo que cuando vuelva, va a tener su «base segura» (la figura del cuidador o cuidadora principal).

Entonces, deja que aprenda cosas por sí mismo, permítele explorar, que investigue, que experimente y que se equivoque. Evita la sobreprotección pero hazle saber que si se equivoca demasiado y te necesita, allí estarás para ofrecerle un espacio seguro, un refugio. 

3- Dar consuelo y amor siempre.

Las necesidades de afecto que muestra un bebé son tan importantes como sus necesidades físicas. 

Es importante no dejar llorar al niño sólo por mucho tiempo, ofrecer consuelo, proporcionar muestras de afecto, atenderle. Es tan importante que hay estudios en los que se satisfacían todas las necesidades físicas del bebé, pero si no se cubrían las necesidades de amor, los bebés morían o quedaban con graves secuelas cognitivas. 

Encuentra más recomendaciones para generar un apego seguro en los niños a tu alrededor en el episodio 56 de Psicología al desnudo: “El camino al apego seguro”.

El camino al apego seguro - Psicología al desnudo

¿Y qué podemos hacer en la adultez?

Aunque tendamos a repetir siempre los mismos patrones, los modelos internos no son rocas, no son rígidos e inflexibles, sino que se pueden modificar si queremos trabajar con ellos. En este sentido, con cada relación que tenemos, generamos una nueva oportunidad para actualizar nuestro estilo de apego.

Si tienes un estilo de apego ansioso ambivalente: 

Deberás trabajar para aprender que no necesitas sí o sí recurrir a un otro u otra para estar bien, que puedes calmarte de manera autónoma cuando te sientes mal, cuando te angustias. Tendrás que hacer el trabajo de recuperar la seguridad en ti, sacar todo el foco de los demás para poder explorar el mundo que te rodea sin la necesidad de acudir a otros como lo hiciste en tu infancia, y poder desarrollarte de manera independiente.

Si tu estilo de apego es evitativo:

Deberás trabajar para conectar con tus emociones. Detectar qué sientes en las relaciones con otras personas, saber qué necesitas de los demás. Aprender a no huir cuando hay intimidad. Aprender que no es peligroso sentir. Aprender a conectar emocionalmente con otras personas sin creer que es peligroso. Aprender a dejarte cuidar, porque ese exceso de independencia en realidad pide a gritos afecto que no sabe pedir. 

Si tu estilo de apego es desorganizado:

Para trabajar con este apego es necesario un espacio terapéutico. No es que con los otros no, pero con este se vuelve imposible no hacerlo así. Una persona con apego desorganizado necesita reparar el daño, confiar en que no le van a agredir en las relaciones; solo así podrá desarrollar las habilidades que no desarrolló debido al miedo. 

Del apego desorganizado al apego seguro

Necesitará espacios de seguridad y confianza en que el terapeuta le ayudará y no le va a dañar. Con esta confianza, podrá quitarse la etiqueta de que es malo o peligroso, y puede aprender a identificar sus emociones y pensamientos, y relacionarse usando otros recursos que no sean la agresión, o la disociación.