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¿Te has preguntado alguna vez cuáles son las diferencias claves entre el egocentrismo y la buena autoestima? Es muy común confundir ego y autoestima (existe incluso la idea de que son sinónimos). Entonces, ¿qué es aquello que nos permite distinguirlas?

Preocuparnos por nuestro bienestar puede ser visto por el afuera como un acto de egocentrismo y egoísmo, sin embargo, confundir el ego con el autoestima lleva a anteponer las necesidades de l@s demás a las nuestras, haciendo que en ocasiones nos sintamos con la obligación de ceder ante peticiones que preferiríamos rechazar.

A continuación, te presento 7 aspectos en los que es posible ver claras diferencias entre una persona que vive y se relaciona atravesada por el egocentrismo, y una persona con una buena autoestima.

7 diferencias entre egocentrismo y buena autoestima.

1. Las preocupaciones:

Para el egocentrismo la única preocupación que existe es «cómo me siento yo». Mientras que en la buena autoestima, también hay lugar para preocuparse por otras personas, sin perder el cuidado de cómo estamos.

La capacidad de preocuparnos por otr@s es una diferencia clara entre el egocentrismo y la buena autoestima.

2. Los intereses:

En una conversación, la persona egocéntrica solo está interesada en ser el tema de conversación: contar cómo está y lo que le sucede, sin preguntar cómo está el/la otr@.
Cuando nuestra autoestima es buena, podemos encontrar el equilibrio. Nos interesa contar lo que sentimos y nos sucede, y también saber cómos e enceuntra la otra persona.

3. La responsabilidad del autoestima sana y la culpa ajena del egocentrismo:

Para la persona egocéntrica la culpa siempre se encuentra afuera, en l@s demás. No asume la responsabilidad propia de sus acciones y decisiones. Suele justificarse con frases como «Si me pasó esto fue por él/ella».
Quien tiene buena autoestima tiene la noción de que hay situaciones que son su responsabilidad, y lo asume. Asumir la responsabilidad le permite corregir aquello que no funcionó y hacerlo diferente la próxima vez.

4. La base de sus decisiones:

Para el egocentrismo es muy importante la imagen que tengan otras personas de un@. Por eso la persona hace o deja de hacer cosas según las opiniones externas, ya que no considera «quedar mal» como una opción.
La persona con una buena autoestima tiene sus propios parámetros. Puede que le importe «el qué dirán» pero eso no determina su accionar, sino que hace aquello que quiere.

La confianza genuina en las propias decisiones diferencia a la buena autoestima del egocentrismo.

5. La opinión y la razón:

Para el egocentrismo la razón siempre es propia, y la equivocación siempre se encuentra en la otra persona con el punto de vista opuesto. No considera cambiar de opinión y no muestra interés en escuchar contraargumentos.
Una buena autoestima permite comprender que aún teniendo un punto de vista que en lo personal consideremos cierto, los puntos de vista diferentes también tienen validez. Además, muestra mayor flexibilidad a construir nuevos puntos de vista a partir del diálogo.

6. La relación con la crítica de la persona egocéntrica y de alguien con buena autoestima:

Una persona egocéntrica no es capaz de tomar una crítica de forma positiva. Como cree siempre estar en lo correcto, considera que no hay algo que deba cambiar y, mucho menos, que otra persona pueda señalárselo.
Alguien con buena autoestima, por el contrario, considera que una crítica que nace del respeto puede ayudarle a mejorar, y la considera valiosa.

7. La visión de sí mism@:

Esto puede ser obvio, pero no por eso es menos importante. Una persona egocéntrica cree estar por encima de las demás en inteligencia, fuerza, belleza, éxito, capacidades, sabiduría, etcétera.
Quien tiene una buena autoestima simplemente se sabe diferente: ni mejor ni peor. Entiende que cada quien sabe e ignora diferentes cosas y habilidades, y que esa diferencia posibilita enriquecerse mutuamente en los vínculos interpersonales.

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