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Llamamos familia disfuncional a una familia que, como su nombre lo indica, no cumple su función. Es decir, se trata de una familia que no puede cubrir algunas de las necesidades (materiales, educativas, afectivas, psicológicas) de sus miembros.

Esta disfunción de la familia está relacionada con la existencia de conflictos que tienen su origen en una o en varias de estas causas combinadas: inmadurez de los padres, dependencia emocional, adicciones a sustancias o a comportamientos, abusos sexuales, malos tratos, actividades delictivas habituales de padres/madres, una educación excesivamente severa o inexistente, etc.

4 reglas en común de las familias con patrones disfuncionales

En familias con altos niveles de disfuncionalidad existen 4 reglas que suelen mantener los patrones disfuncionales. Estas son:

1- Hablar no es una opción

Las familias con este tipo de patrones prefieren el silencio antes que las conversaciones difíciles. Se sienten más “cómodas” ignorando lo que sucede en lugar de ponerlo sobre la mesa y hablar. Si sucede algo en la familia que «no es bueno» mostrar, es posible que se «obligue» (sutil o explícitamente) a no hablar sobre el tema o a ignorarlo por completo.

2- ¿Sentimientos? No aquí

En las familias que presentan patrones disfuncionales, no hay lugar para expresar los sentimientos. No hay dinámicas que permitan a sus miembros compartir cómo se sienten en un ambiente seguro y respetuoso de sus emociones. Se permiten expresar de forma medida ciertos sentimientos considerados «buenos», al modo en que la familia lo desea, y los sentimientos desagradables son ignorados.

3- No es posible admitir el pensamiento crítico

¿Hay contradicciones al interior de la familia? No se considera legítimo, válido ni permitido cuestionarlas -o siquiera comprenderlas-. Para mantener el status quo es clave no intentar aprender nada que contradiga lo que piensa la familia y guardarse cualquier idea nueva o pensamiento contradictorio a la regla familiar.

4- Nada cambia

Los patrones son disfuncionales, poco saludables y dañinos para los miembros de la familia; pero aún así nada cambia. Incluso si la cultura familiar no es buena, es lo conocido. «Seguiremos haciendo las cosas de esta manera, aunque nos dañe.»

En las familias con patrones disfuncionales, nada cambia.

Muchas de estas reglas son habladas y explícitas, pero otras son automáticas y permanecen en lo inconsciente, determinando con igual fuerza nuestro modo de ser y estar en el mundo.

¿Cómo identificar si estos patrones disfuncionales están presentes en nuestro grupo familiar?

Responde estas preguntas:

¿Mi familia habla abiertamente sobre los problemas?

¿Cómo maneja los sentimientos? ¿Hay lugar para expresarlos comodamente?

¿Se permite a cada miembro pensar por si mismo?

¿Mi familia crece y cambia? ¿Acepta los cambios de sus miembros?

Recordatorios para personas en familias con patrones disfuncionales

Haber crecido en una familia disfuncional afecta el desarrollo psicológico y emocional de una persona, pero no determina nuestra vida. Aquí unos recordatorios importantes si identificas disfuncionalidad en tu familia de origen:

Puedes construir una familia diferente
  1. No tienes por qué tolerar abusos por parte de otras personas solo porque son parte de tu familia.
  2. Aunque tu familia de origen tenga patrones disfuncionales, puedes crear tu propia familia con nuevos y saludables patrones.
  3. Como persona adulta, puedes elegir quien conforma la familia con la que compartes tu vida.
  4. A veces alejarte de tu familia de origen es necesario para mantenerte a salvo y cuidar de ti.
  5. Tu familia de origen no es una representación de quién eres tú.

¿Qué hacer si identificamos que nuestra familia es disfuncional?

  • Poner límites. Es válido y sano levantar los muros que creamos necesarios.
  • Elegir bien las batallas. Renunciar a la idea de querer cambiar a alguien que no quiere cambiar.
  • Marcar distancias. Emocionales y físicas.
  • Dejar de responder al conflicto: Cuando respondemos al conflicto (un abuso, manipulación o queja) nos nutrimos de ese conflicto. Aunque sea difícil adquirir el hábito, es más saludable observar sin reaccionar.
  • Expresar lo que sentimos con alguien de confianza por fuera de la familia disfuncional.
  • Pasar tiempo con personas que nos nutran y hagan sentir bien.

“Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros.”

Sartre

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