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Hábitos…

¿Por qué es tan fácil repetir malos hábitos y muy difícil desarrollar buenos hábitos? ¿Sabés qué es la identidad y qué tiene que ver con los hábitos?

Pocas cosas pueden tener un impacto más poderoso en tu vida que mejorar tus hábitos rutinarios. Y esto no es porque los hábitos te ayuden a alcanzar mejores resultados (aunque, por supuesto, sí lo hacen). No. Lo es porque los hábitos son capaces de hacerte cambiar tus creencias acerca de ti mismo y también de ayudarte a construir una nueva identidad.

Los hábitos, el verdadero camino al éxito.

Tendemos a pensar que  aquello que nos transforma y vuelve personas exitosas es un acontecimiento único y enorme, y -como consecuencia lógica de este pensamiento- solemos menospreciar los pequeños cambios, como si no sirvieran de mucho. Pero no es así. El éxito es producto de la repetición de nuestros hábitos diarios.

Nuestro patrimonio es un reflejo de nuestros hábitos financieros. Nuestra salud es un reflejo de nuestros hábitos alimenticios, de ejercicio y de salud mental. El conocimiento que tenemos es un reflejo de nuestros hábitos de estudio. Nuestro desorden es un reflejo de nuestros hábitos de limpieza, y así…

Las tres capas de un cambio de conducta 

Existen tres niveles en los que los cambios pueden ocurrir: la identidad, los procesos, y los resultados.

La primera capa, superior o externa, es la de un cambio en los resultados.

Algunos ejemplos pueden ser: perder peso, publicar un libro, ganar un campeonato, aprobar un exámen. La mayoría de las metas que te propones lograr están asociadas con este nivel de cambio.

La segunda capa, la del medio, incluye cambiar los procesos.

Aquí se trata de implementar nuevas rutinas: de actividad física, de organización, de prácticas en general, etcétera. La mayoría de los hábitos que desarrollas están asociados con este nivel.

Y la tercera capa, la más profunda, incluye cambiar la identidad. 

Es decir, cambiar en el orden de las creencias: tu visión del mundo, la imagen de ti mismo, lo que piensas sobre ti, cómo te defines. 

Cuando los hábitos están basados en resultados -es decir en la primera capa-, el enfoque está en lo que queremos lograr. En cambio, en los hábitos basados en la identidad -la capa más profunda- el enfoque está en quién queremos llegar a ser.

La mayoría de las personas empiezan el proceso de cambiar un hábito enfocándose en las metas, aquello que quieren alcanzar, y ni siquiera consideran cambiar su identidad cuando se deciden a mejorar. 

Ahí está el error, porque esto los conduce a hábitos que están basados sólo en los resultados. No hay un sentido más que el de llegar a la meta.

Pero lo que realmente funciona para cambiar un hábito y quienes somos, es construir hábitos basados en cambios de identidad. NO en los resultados.

Una conducta que no va de la mano con mi yo no será duradera. 

Construir hábitos transformadores.

¿Cómo construir un hábito duradero?

Entonces, la clave para construir hábitos imposibles de romper y que tu cerebro incorpore a tu día a día sin esfuerzo alguno es empezar de atrás hacia adelante. Justo lo opuesto a lo que solemos hacer: es decir, primero cambiar tus creencias, para después cambiar los procesos y finalmente, las metas llegan solas.

¿Cómo cambio mi identidad?

Es posible lograrlo con dos sencillos y a la vez complejos pasos: 

  1. Decidir el tipo de persona que queremos ser. ¿Cómo te gustaría que otros te describieran? ¿Qué valores y principios tienes? ¿En quién te gustaría convertirte? ¿A quién admiras mucho? 

Para reforzar este proceso puedes pensar en una persona que admires y preguntarte cómo se comportaría esa persona en su día a día.

  1. Llevar a cabo pequeñas acciones que sean congruentes con esa persona que quieres ser. Tómate unos minutos para reflexionar profundamente sobre la mejor versión de ti mismo en la que te quieres convertir. Imaginatela y descríbela con el mayor detalle posible. 

Ahora, tómate unos minutos para describir la rutina que esa persona tendría. ¿Cuál de esos hábitos crees que podrías empezar a adoptar? ¿Con cuál podrías empezar hoy?

Comienza hoy mismo con un hábito sencillo que podrías adoptar para acercarte a esa mejor versión de ti mismo. Busca acumular pequeñas victorias. 

La forma máxima de motivación intrínseca se da cuando un hábito se convierte en parte integral de tu identidad.

Este artículo está basado en el episodio 58 de Psicología al desnudo: «Hábitos e identidad».