Mini guía para evitar la procrastinación

 

 

 

Escribir una tesis. Lavar los platos. Hacer trámites. Redactar un informe.

 

No nos engañemos: la mayoría de nosotr@s prefiere tirarse en un sillón abullonado a mirar películas antes que hacer cualquiera de estas tareas. Hay pendientes que siempre pateamos para mañana (que parece nunca llegar).

 

Llamamos procrastinación al hábito de postergar tareas o responsabilidades que nos resultan poco gratificantes o difíciles. Además, la procrastinación provoca frustración e impotencia. ¡Sabemos que debemos hacerlo pero no tenemos la fuerza de voluntad para llevarlo a cabo! Y no hay nada más fastidioso que sentir que no tienes el control.

 

Sin embargo, procrastinar no significa necesariamente que somos vagos/as o irresponsables. No tienes que castigarte por eso. Generalmente, las personas posponemos aquellas tareas que percibimos como desafiantes, aburridas o tediosas. 

 

El punto es que para recibirme tengo que escribir esa tesis. Para no vivir en la mugre, lavar los platos… y así. Hay cosas que tenemos que hacer aunque nos parezcan aburridas y difíciles.

 

Bueno, no te vayas todavía. Vamos a ver cómo resolver este asunto de la procrastinación.