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¿Qué es la profecía autocumplida?

En Psicología se llama profecía autocumplida o efecto pigmalión al suceso por el cual una persona consigue lo que se propuso previamente a causa de la creencia de que eso sucedería.

Este fenómeno viene de la tragedia griega de Pigmalión, y en la Psicología actual explica que gran parte de nuestro comportamiento está influido por las creencias que se forman a partir del modo en que nos vemos y cómo nos ven las demás personas. 

Profecía autocumplida

Nuestras creencias nos llevan a actuar en formas que hacen que la creencia efectivamente se cumpla. Algo importante sobre esto es que rige para el cumplimiento de aquello que le gustaría que suceda, pero también para aquello que cree que sucederá a su pesar.

Esto significa que nuestras creencias limitantes sobre nosotr@s mism@s generan una profecía autocumplida. En otras palabras, nos conducen a comportarnos en base a ellas y así, tienden a su cumplimiento.

El mecanismo detrás de la profecía autocumplida

Si pensamos “Soy un desastre en todo, nunca conseguiré nada de lo que me proponga.” “Nunca encontraré pareja.” “Nunca haré buenos amig@s.”, por el efecto pigmalión, estos pensamientos se cumplirán debido a que por repetición inconsciente -y por haberlas creído e internalizado tan fuertemente- actuamos acorde a ellas. 

El mecanismo que se reproduce es de la siguiente manera:

  1. Pensamiento inicial: “Soy inútil”.
  2. Emoción provocada: Tristeza y frustración.
  3. Conducta desencadenada: No intenta hacer, porque cree que le irá mal. Como no practica, no gana experiencia, y efectivamente cuando decide hacerlo, falla.
  4. Pensamiento reforzado: “Sabía que lo haría mal. Soy completamente inútil
Mecanismo de la profecía autocumplida
El efecto pigmalión provoca que se refuercen constantemente las creencias que lo sostienen.

Las creencias provocan que nos comportemos de una determinada manera. Veamos una vez más este mecanismo en acción:

  1. Pensamiento inicial: “Nunca podré hablar en público”.
  2. Emoción provocada: Vergüenza y miedo.
  3. Conducta desencadenada: Cuando sube al escenario, esa creencia le impide hablar con fluidez, trabándose y perdiendo la capacidad de ordenar sus pensamientos o incluso leer un discurso pre ensayado.
  4. Pensamiento reforzado: “No valgo para hablar en público. Lo sabía.”

Esto sucede porque las creencias guían nuestra vida y nuestros comportamientos diarios. 

Ahora que comprendimos cómo funciona, llegamos a lo realmente importante: ¿Es posible cambiar nuestras creencias limitantes? 

¿Es posible usar la profecía autocumplida a nuestro favor?

Está claro que las creencias y expectativas que tenemos sobre nuestra persona, así como las que otras personas tienen sobre nosotr@s, afectan el modo en que actuamos: Vuelven realidad eso que creemos.

Tu mente quiere que el mundo se guíe por lo que conoce y predice, que son sus creencias. Si esas creencias, en lugar de ser limitantes, fueran potenciadoras (es decir, si nos enfocaran a cumplir el objetivo que queremos conseguir) también se cumplirían por el mismo efecto de la profecía autocumplida.

Tanto si tus pensamientos son potenciadores como si son limitantes, estarás en lo cierto. El efecto Pigmalión tiene influencia positiva y/o negativa:

  • El efecto negativo produce una disminución de la autoestima de la persona y una disminución o desaparición de sus capacidades y habilidades.
  • El efecto positivo amplía los recursos y habilidades de las personas.

Si nuestras creencias no nos están ayudando, pueden ser cambiadas por otras que nos sirvan para desenvolvernos de manera funcional en nuestra vida. ¡Y esto es una buena noticia! El trabajo está entonces en el ámbito de las creencias.

efecto pigmalión

Para cambiar una creencia sobre ti mism@, la decisión de cambio debe ser tan firme que genere un nivel de energía mayor que “el hardware que ya está instalado en tu cerebro” (Joe Dispenza).

Recomendaciones finales:

Ahora que conoces el impacto de tus creencias y que puedes utilizar la profecía autocumplida para llevarte a conseguir lo que quieres, no olvides esto:

  • Cuida tus palabras: Con la forma en la que te hablas a ti mism@ en tu diálogo interno, probablemente estés contribuyendo a cómo te comportas y te ves.
  • Céntrate en las fortalezas y no en los errores: Reconoce siempre tu esfuerzo, y asume que la práctica hace la maestría. Date tiempo para mejorar en aquello que te consideras débil o poco hábil.

“Trata a un hombre tal como es, y seguirá siendo lo que es; trátalo como puede y debe ser, y se convertirá en lo que puede y debe ser” Goethe.

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