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“Muchas personas llaman descansar a dejar de trabajar. Todo lo que no sea trabajo lo llaman descanso. Pero descansar no tiene nada que ver con cesar el trabajo.”

Dalton-Smith, Médica autora del libro “Descanso Sagrado”

Si le pidiéramos a cien personas enumerar tres cosas que se necesiten para un buen descanso, probablemente el tiempo y el silencio serían dos respuestas recurrentes, con un tercer elemento variable en función de la personalidad.

Dalton-Smith, autora de la frase con la que comenzamos este artículo, afirma que lo que se necesita para descansar es valor. ¿Por qué? Priorizar el descanso, dice, no es lo que hace la mayoría; “…y es por eso que la mayor parte del mundo está agotado, cansado y fatigado.

Esta investigadora científica identificó siete tipos de cansancio y desarrolló algunas recomendaciones acerca del descanso que necesitamos para una vida productiva y de realización. En este artículo, veamos cuáles son estos siete descansos FUNDAMENTALES para sentirnos más equilibrad@s, creativ@s y felices. 

1. Cansancio mental

Este tipo de cansancio se manifiesta en una mente agotada, fallas en la memoria, propensión a cometer errores, la presencia de cierto “parloteo mental” con autocrítica y pensamientos hipotéticos (podría, debería, haría) que desgastan el cerebro.

Sus recomendaciones para favorecer el descanso mental son: Actividades en las que se piense poco: salir a caminar y respirar aire fresco, sentarse y permanecer en quietud por un lapso de tiempo, meditar para darle al cerebro la oportunidad de reiniciarse.

2. Cansancio físico

Este agotamiento se refleja en un cuerpo cansado, músculos tensos, quijada apretada, dolores musculares y estrés.

Las recomendaciones de Dalton-Smith para este cansancio son: Dormir adecuadamente, tener siestas, hacer pausas activas durante el día, estirarse y darle al cuerpo momentos para respirar y reiniciar desperezándose. Si se realizan actividades, el yoga es una buena opción.

3. Cansancio emocional

Este cansancio incluye una sensación de acumulación emocional que no se puede compartir con nadie. Se experimentan tristezas, enojos y miedos que repercuten en cómo vivimos nuestro día a día. Cuando se experimenta este cansancio la persona no logra expresarse de manera auténtica sin sentirse juzgada o criticada.

Para lograr el descanso emocional es recomendable: Identificar un círculo de personas en las que confiar y con las que crear un espacio de seguridad psicológica donde se pueda bajar la guardia y ser vulnerable para compartir todas las emociones.

4. Cansancio espiritual

Este cansancio se caracteriza principalmente por la desconexión con nuestros objetivos de vida: hacia dónde queremos ir, cuál es/son el/los sentidos de nuestra vida.

En estos casos la recomendación es: escuchar música que nos apasione, permitirse conectar con las plantas, con los atardeceres, con la naturaleza en general: sentir el sonido y el olor de la lluvia, contemplar las estrellas por las noches. 

5. Cansancio social

En este tipo de cansancio es habitual no poder diferenciar entre aquellas relaciones que nos revive y aquellas que nos agotan. Nos sentimos solos incluso rodeados de gente.

¿Cómo descansar? Una acción que Dalton-Smith recomienda es revisar el grupo de amigos o personas afines y evaluar: ¿son relaciones que llenan y nutren o agotan y no aportan nada?

6. Cansancio creativo

Cuando se experimenta, se identifica como un “bloqueo” en el que la persona no logra llegar a nuevas ideas o expresiones que por lo general son habituales para ella. 

En estos casos las recomendaciones se orientan a sumergirse en el disfrute: música, teatro, danza, diseño, comedia, deportes, etcétera. Regresar a la mente de un/a principiante, despertar la curiosidad y así experimentar algo con una perspectiva fresca.

7. Cansancio sensorial

Hay una abrumación de los sentidos: las luces brillantes, las pantallas de computadoras, los ruidos de fondo o las múltiples conversaciones provocan agotamiento con facilidad.

Para descansar se recomienda la desconexión: llegar al final de la jornada sin disposotivos, estimular el olfato con aromas que disfrutemos, y evitar en general cualquier tipo de sobrecarga sensorial.

Si pensabas que cuanto más trabajabas, mejor es… lo cierto es que NO ES ASÍ. Las personas más productivas, aquellas que tienen al más alto nivel su capacidad mental, física, creativa y emocional, descansan. No podrían tener tales capacidades a menos que estén descansando lo suficiente. 

La próxima vez que te preocupe tu productividad recordá: Es en los descansos donde se produce el progreso.