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La autora Virginia Satir presentó en el libro “En contacto íntimo”  5 libertades que considera esenciales para construir vínculos sanos que contribuyan a  nuestro bienestar. Estas 5 libertades son para Virginia la base de cualquier proceso de bienestar, por lo que si al repasar esta lista encontramos que no están presentes en nuestras relaciones, debemos trabajar en pos de recuperarlas.

1. Libertad de ser

“La libertad de ser y escuchar lo que está aquí -en el momento presente-, en lugar de lo que debería ser, fue o será.”

En una relación sana cada persona debe sentir que puede mostrarse frente a su pareja (o quien sea la otra persona del vínculo) como realmente es. No debe existir la necesidad -ni el deseo- de aparentar. Poder mostrarse de forma auténtica y transparente, teniendo la máxima confianza, es sin duda una libertad esencialísima para el bienestar.

Una de las libertades para construir vínculos sanos es ser auténticamente nosotr@s

2. Libertad de decir lo que pensamos y sentimos

“La libertad de decir lo que cada un@ siente y piensa, en lugar de lo que se debería sentir y pensar.”

¿De qué se trata esta libertad? Consiste en poder expresar todo lo que nos sucede, manteniendo el respeto y la responsabilidad emocional. De hecho, esta práctica no es sólo una libertad esencial, sino que es lo más recomendable si queremos que nos conozcan y acepten por la forma en la que somos. El diálogo abierto y honesto es una manera de crear vínculos nobles con las otras personas en todo tipo de relación. 

3. Libertad de sentir

“La libertad de sentir lo que un@ siente, en lugar de lo que debería sentir.”

En una relación sana cada una de las personas involucradas debería poder mostrar todo lo que siente. Cuando sentir amor, pasión o cariño y expresarlo es mal visto, esto es una señal de que no existe esta libertad. De la misma manera, debe estar habilitado el sentir que ya no hay interés, sentir que el deseo disminuye o incluso sentir desamor. Sea lo que sea lo que alguien está sintiendo, hay lugar para ello en una relación donde hay respeto por las libertades esenciales.

4. Libertad de pedir

“La libertad de pedir lo que un@ quiere, en lugar de esperar el permiso para hacerlo.”

Cuando existe libertad, nadie queda esperando que las oportunidades y las personas llamen a la puerta. No hay un conformismo con todo lo que sucede, sino que hay una puerta abierta para elegir qué se quiere y qué no, y también para pedirlo. 

Sobre esta libertad, no debemos olvidar que para que la otra persona pueda saber qué queremos, qué necesitamos, y asimismo para que pueda evaluar si puede proveerlo o no, es necesario pedirlo. 

5. Libertad de correr riesgos

“La libertad de correr riesgos por tu propia cuenta, en lugar de elegir solo lo que es seguro y no arriesgar.”

Entre las libertades que caracterizan los vínculos sanos se encuentra el poder arriesgarse

La última de las 5 libertades esenciales para construir vínculos sanos que Virginia presenta es la libertad de salir de la zona de confort. ¿Por qué? A pesar de la incomodidad que puede resultar de arriesgarse, abandonar el refugio del confort es necesario para crecer. Si queremos evolucionar, avanzar, la única opción posible es actuar y responsabilizarnos de las consecuencias derivadas de nuestros actos. 

Por consiguiente, una relación en la que podamos desarrollarnos debe ofrecer la posibilidad de abandonar la seguridad y enfrentarnos con la incertidumbre sin reproches.

¿Tus relaciones están contribuyendo a tu bienestar integral?

Evaluarlas a la luz de estas libertades nos ayudará a identificar si los vínculos que construimos son o no sanos, y comenzar a trabajar para transformar lo necesario para ser más libres. Puedes empezar respondiendo estas preguntas:

Esta relación… ¿Me permite ser auténticamente yo? ¿Puedo expresar honestamente lo que pienso? ¿Hay lugar para mostrar qué siento sin ser juzgad@ o avergonzad@ por ello? Si pido algo, ¿hay intención de comprender mi pedido y atenderlo del otro lado? ¿Recibo impulso y apoyo cuando quiero tomar un riesgo?

Si pasas ese primer filtro, da un paso más y realiza estas preguntas para evaluar si estás brindando esas libertades a las demás personas en tus relaciones más íntimas: 

¿Aprecio a esta persona en su autenticidad, o limito su forma de ser y comportarse conmigo?

¿Estoy dispuest@ a escuchar lo que tiene para decir?

¿Me muestro receptiv@ a que comparta sus sentimientos, positivos y negativos, conmigo?

¿Genero la confianza para que pueda pedir lo que quiere sin miedo?

¿Incentivo a esta persona, sin presionarla, a abandonar la zona de confort?