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La ansiedad es una mensajera: se presenta para comunicarnos que algo está desequilibrado en nuestra vida. No puede matarse pero sí puede ser sanada hasta disminuir su monto al monto esperable y funcional. 

Y allí aparece la pregunta: ¿Es sencillo transformarla? 

Si quieres controlar la ansiedad evitándola o huyes de ella por temor, la ansiedad aumentará. Se resistirá y permanecerá por más tiempo hasta ser escuchada.

Por el contrario, cuando le permitimos estar, la escuchamos y entendemos de qué nos quiere proteger, es entonces cuando la ansiedad se transforma y disminuye. 

¿Cómo podemos disminuir la ansiedad?

Existen hábitos que en lugar de disminuirla, realizan el efecto contrario: aumentan la ansiedad que sentimos. Por eso debemos revisar los mecanismos que muchas veces son inconscientes, y sin embargo actúan en nosotr@s, volviendo a la ansiedad más y más excesiva.

A continuación, una serie de hábitos que aumentan tu ansiedad y debes evitar si quieres que esta disminuya:

1. Creerle a tu mente todo lo que piensa.

Nuestra mente suele crear miles de pensamientos irracionales y poco reales (algo llamado “distorsiones cognitivas”: modos erróneos de pensar que nos llevan al sufrimiento). Sencillamente no debemos creerle a nuestra mente todo lo que piensa.

2. Intentar que todo el mundo te vea como fuerte.

Evitar mostrar tus emociones y tu vulnerabilidad por la creencia irracional de que mostrar las emociones es débil, puede convertirse en un intensificador de la ansiedad. 

Para trabajar en esto, te recomiendo el libro “El poder de ser vulnerables” de Brené Brown, disponible en mi Biblioteca Virtual.

3. Querer tener todo bajo control. 

Así como o lees. Intentar controlar al 100% tu trabajo, tus relaciones y tus experiencias en general, no haciendo lugar a la incertidumbre o a la sorpresa, aumenta la propensión a sentir ansiedad. 

Practica 1 día a la semana de “No control de nada”. Encuentra un día en que estés libre de responsabilidades y no hagas nada que hayas planificado; solo lo que tengas ganas de hacer sin obligaciones.

4. Ser el sostén emocional de las demás personas. 

Querer ser siempre fuerte y mostrar que puedes resolverlo todo genera más presión y más ansiedad. Evalúa: ¿Te permites decir “no sé”, “no puedo”, “no quiero”?

5. Evitar sentir incomodidad. 

La sociedad nos transmite que debemos estar siempre cómod@s y felices. Pero lo cierto es que vivir sin permitirnos sentir incomodidad en ningún momento, solo genera más ansiedad. 

La dinámica de evitar lo incómodo debe ser contrastada con aprender a tolerar el conflicto y la incomodidad (siempre en su justa medida, evitando los excesos).

6. Querer hacer feliz a quienes te rodean. 

Complacer a las demás personas poniéndolos por encima incluso de los propios deseos, querer ser  siempre la persona mediadora que resuelve todo lo que le sucede a los demás, es un peso muy grande. 

No se puede complacer a absolutamente todo el mundo. En lugar de intentar esa misión imposible, conéctate con tus deseos y necesidades y busca el mejor modo de transmitirlos.

7. Creerle a tus pensamientos intrusivos catastróficos e intentar solucionarlos pensando más. 

Anticiparse al futuro parece que protege y previene la ansiedad, pero es al revés: genera más miedo, más incertidumbre y potencia la ansiedad. Esto se debe a que se centra solo en lo catastrófico sin permitir disfrutar de nada a quien se sumerge en estos pensamientos.

8. Culpar a todo y a tod@s (incluso a un@ mism@). 

Debes dejar de culparte a ti, a tu familia, a tu pareja, a tu rutina, tu trabajo, tu mascota, a ese canal de tv, esa película o el sistema político de lo que te ocurre. Echar culpas siempre en lugar de responsabilizarnos de la porción que nos corresponde, nos quita el poder.

9. Descuidarte por cuidar a otr@s. 

Olvidar las necesidades personales para satisfacer las necesidades de otras personas disminuye nuestra salud. El autocuidado es necesario. Tú eres quien debe estar primero en tu vida. Rompe la culpa que implica enfocarte en ti.

¿Reconoces alguno de estos hábitos que aumentan tu ansiedad presentes en ti?

La buena noticia es que revertirlos es posible. En PsiMammoliti hemos acompañado a muchísimas personas a través del camino de sanar su ansiedad. 

Si sientes que el proceso es difícil para ti y quieres ayuda profesional, puedes solicitar una sesión aquí