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28/1/2021

Bienestar

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¿Qué es el Enojo? Causas Comunes y Cómo Expresarlo de Forma Saludable

Hoy vamos a hablar del enojo, desde la mirada de Norberto Levy, psicólogo argentino que habló incansablemente del poder de las emociones.

Escrito por

Equipo Psi Mammoliti

Hoy vamos a hablar del enojo, desde la mirada de Norberto Levy, psicólogo argentino que habló incansablemente del poder de las emociones.

Dos Niveles del Enojo: Experimentación y Expresión

Vamos a empezar diciendo que el enojo es una de las 5 emociones básicas. Si se acuerdan del capítulo anterior en el que abordamos el enojo, recordarán que las dividimos en 5. Las Placenteras: amor y alegría, y displacenteras: el enojo, la tristeza, y el miedo.

Y acá hay una confusión, que es crucial a la hora de trabajar con la parte enojada de cada uno de nosotros. Ya sabemos que las emociones mal llamadas “negativas”, por ser displacenteras, quieren ser evitadas. Solemos rechazarlas, perdiéndonos de sus funciones. Al igual que todas las emociones primarias, el enojo cumple una función vital. Vamos a detenernos acá porque la función del enojo es poner limites a quien quiere agredirme, traspasar una línea, un espacio propio. Puede ser espacio físico, emocional, vincular. Un espacio propio. Cada vez que se propome pensar al enojo como algo negativo, y por lo tanto, limitarla, rechazarla, también se nos propone perder esa función.

  • La experimentación del enojo
  • La expresión del enojo.

El primer nivel tiene que ver con cuanto yo puedo experimentar el enojo, y el segundo nivel tiene que ver con cómo yo expreso o no este enojo en el vínculo con quien me enoje. Y hay dos maneras disfuncionales que aparecen con la propuesta que se le hace a alguien enojado.

¿Qué se le propone a la persona que haga con su enojo? Vamos a referirnos a dos que, tomando la teoría de Norberto Levy, son disfuncionales.

Experimentar el Enojo sin Expresarlo Desmedidamente

Una de las claves para manejar el enojo de manera saludable es experimentarlo sin necesidad de expresarlo de forma desmedida. Es necesario conectar con el enojo, sentirlo, y luego reflexionar sobre la causa del mismo. Esto nos permitirá entender mejor si la intensidad del enojo corresponde realmente a la situación o si hay factores personales del pasado que influyen en nuestra reacción.

¿Cómo Hacerlo?

Para gestionar el enojo de manera efectiva, sigue estos pasos:

  1. Conectar con el enojo: Permítete sentir el enojo sin intentar bloquearlo. No lo reprimas ni lo ignores, ya que esto solo generará más frustración a largo plazo.
  2. Reflexionar sobre el enojo: Una vez que conectes con el enojo, haz una pausa y reflexiona sobre la situación. Pregúntate: ¿Qué parte de este enojo corresponde realmente a lo que está sucediendo en este momento? ¿Cuánto de este enojo proviene de experiencias pasadas?
  3. Diferenciar lo que corresponde y lo que no: Al reflexionar sobre el origen de tu enojo, trata de identificar las situaciones pasadas que puedan estar influenciando tu reacción actual. Por ejemplo, un rechazo en la infancia puede generar una reacción desmesurada ante una pequeña exclusión social en la adultez.
  4. Expresar el enojo de manera adulta: La expresión del enojo debe ser ordenada y centrada. El enojo adulto se enfoca en la conducta, no en la persona. Así, puedes comunicar de manera respetuosa lo que no te gusta o lo que necesitas cambiar, sin recurrir a agresiones ni actitudes destructivas.

El enojo adulto y el enojo infantil

El enojo infantil es un enojo desordenado. No se puede quedar en el centro. Está todo el tiempo saliéndose de su centro. Me salgo de mi. Mientras que el enojo adulto es ordenado. Todo el tiempo estoy en mi. Desordenado y descentrado el infantil, ordenado y centrado el adulto.

El enojo infantil está dirigido a la persona en sí, en cambio, el enojo adulto esta referido a la conducta de la persona, no a la persona en sí. Cuando me enojo de manera adulta me enojo con la acción que la persona llevo a cabo. El enojo adulto es respetuoso de la persona, se enoja con la conducta, no con la persona en si. Por eso, se dice que el enojo adulto respeta a la persona, en cambio, el enojo infantil no, tiende a ser agresivo con la persona. En general, el enojo más infantil es más agresivo, porque está dirigido a una persona. El enojo adulto puede tomar muchas formas, puede ser expresado en un chiste, en un “me parece que no”, en un me voy a ir de acá, en un limite puesto en una frase o en la acción de no ir a tal lugar, o de irme de otro lugar. El enojo infantil es agresivo.

El enojo infantil tiene al otro, al agresor, como FOCO. En cambio, el enojo adulto no tiene al otro como foco, tiene esa parte mía lastimada por el otro como foco.

Cuando el otro me agrede, agrede una parte mía. El enojo adulto tiene como foco esa parte mía, e interesa defender a esa parte mía, NO agredir al otro. El enojo adulto tiene la misma fuerza que el otro, mientras que el enojo adolecente siempre tiene menos fuerza, porque si bien grita, termina siempre pidiendo la validación del otro, siempre termina necesitando y pidiendo a gritos que el otro lo valide.

Mientras que el enojo adulto es un enojo que no depende del otro, pone el limite. El enojo adolescente discute para acordar algo, el enojo adulto informa: “Me voy de acá”, “No quiero formar parte de esta conversación”, “Hasta acá llegué”. Pone límite. Podemos discutir para ver si podemos ponernos de acuerdo, pero en última instancia quien decide es uno mismo, y aquello que me enoja no va a seguir pasando porque yo voy a poner el límite. El enojo adolescente intenta ganar, en cambio el enojo adulto sólo busca poner límites.

El enojo adulto sólo puede ir ganándose a medida que trabajamos esas escenas de antes, que hacen que el enojo anterior vaya bajando. Todo eso que yo no trabajo de las escenas anteriores, probablemente haga que yo me enoje con ese otro, de la misma forma en que me enojaba con mi mamá o mi papá allá atrás en mi infancia. Pidiéndole al otro, validación. En terapia, vamos a la infancia para sanar allá, pero también trabajamos en la relación actual para poner el límite en esa relación de hoy con el otro, HOY. Tiene que existir esa doble vía.

En este artículo encontrarás

En resumen, es necesario decir que sentir el enojo sin juzgarlo es imprescindible para sanar. El trabajo con el enojo no se termina acá, sino hasta acá el artículo de hoy.