Autoexigencia en la crianza: el peso de querer hacerlo todo bien

Criar a un hijo es una de las experiencias más desafiantes y significativas de la vida. Pero junto con el amor y la entrega, muchas veces aparece una presión silenciosa: ser un padre o madre “perfect@”.
El problema surge cuando esta búsqueda de hacerlo bien se vuelve una autoexigencia extrema. ¿Te sientes culpable si algo no sale como esperabas? ¿Te castigas mentalmente cuando cometes un error? ¿Te frustras por no ser la versión ideal de ti mism@ en la crianza? Si te reconoces en esto, es posible que estés atrapado en el ciclo de la exigencia y el autocastigo.
Es normal sentir dudas y exigirse de más. A todos nos pasa. Pero criar no se trata de perfección, sino de presencia y aprendizaje continuo.
¿Cómo reconocer la autoexigencia y el autocastigo en la crianza?
Si bien la autoexigencia puede ser un motor para mejorar, cuando se vuelve extrema puede afectar tanto a los padres como a los hijos. Aquí te dejo algunas señales de alerta:
🔹 Miedo constante a equivocarte, como si cada decisión fuera determinante.
Podés pasar horas investigando cuál es la mejor forma de dormir a tu bebé porque temes que cualquier error afecte su desarrollo.
🔹 Culpa excesiva cuando sientes que no cumples con lo que esperabas. La sensación de que cualquier desliz te convierte en un mal padre o madre. Levantas la voz y te sientes la peor madre o el peor padre, como si un solo error definiera toda tu crianza.
🔹 Autoexigencia desmedida, creyendo que siempre debes tener paciencia, saber qué hacer y nunca fallar. Siempre tienes que tener ganas de jugar con ell@s o siempre debes responder con calma, incluso cuando necesitas un momento para ti.
🔹 Frustración cuando las cosas no salen perfectas, ya sea con tus hijos o contigo mismo/a. Sientes que si algo no sale como lo planeaste, fue porque fallaste en algo.
Ejemplo: Organizaste una tarde especial con tu hij@, pero está de mal humor y no sale como lo imaginaste. En vez de disfrutar, te invade un sentimiento de culpa por no haber podido leer sus necesidades.
🔹 Dificultad para pedir ayuda, porque sientes que deberías poder con todo. Prefieres agotarte antes que aceptar apoyo, porque crees que si pides ayuda estás "fallando" en tu rol de madre o padre.
Si te identificaste con varias de estas situaciones, es probable que estés lidiando con un nivel de autoexigencia que, en lugar de ayudarte, te está desgastando emocionalmente.
El reflejo de la autoexigencia en personajes de la cultura pop
Para entender mejor este fenómeno, pensemos en dos personajes que llevan la autoexigencia al extremo: Rachel Berry (Glee) y Sharpay Evans (High School Musical).
🔹 Rachel Berry: Está obsesionada con ser la mejor, vive bajo la presión de demostrar su talento. Cualquier error o derrota la lleva a un fuerte autocastigo emocional.
🔹 Sharpay Evans: Siente que su valor depende de sobresalir. Su perfeccionismo y autoexigencia la llevan a competir constantemente y a no permitirse el fracaso.
Aunque estas historias ocurren en el mundo del espectáculo, estos patrones se repiten en la vida real. Muchas personas trasladan esta autoexigencia extrema a la crianza, creyendo que solo si hacen todo “perfecto” serán buenos padres o madres.
Hazte esta pregunta clave: ¿Notas estas actitudes en tu forma de criar o en cómo te tratas a ti mism@ como madre o padre?
3 pasos para salir del ciclo de autoexigencia y criar con más calma

No se trata de dejar de esforzarte, sino de encontrar un equilibrio más saludable. Aquí algunos cambios que pueden ayudarte:
1️. Practica la autocompasión en la crianza
✔ Habla contigo mism@ como lo harías con tu hij@: Si él o ella se equivoca, ¿le dirías que es un fracaso? Seguramente no. Entonces, ¿por qué decírtelo a ti mism@?
✔ Acepta que no hay una única forma correcta de criar: Lo importante es hacerlo lo mejor posible con las herramientas que tienes hoy.
2️. Permítete el error y modela una relación sana con el fracaso
✔ Los errores son inevitables y necesarios. En lugar de castigarte, piensa: ¿qué puedo aprender de esto?
✔ Mostrar a tus hijos que el error es parte de la vida les enseñará a gestionar mejor sus propias frustraciones.
3️. Separa tu valor personal de tu desempeño como madre/padre
✔ No eres un mejor o peor padre/madre por tener un día difícil.
✔ Tu bienestar también importa: No puedes criar en equilibrio si te descuidas a ti mism@.
Reflexión final: criar sin autoexigencia extrema es posible
Nadie tiene un manual infalible sobre la crianza. Pero hay algo claro: el amor y la presencia valen más que la perfección.
📌 Recuerda:
✔ Ser exigente no es malo, pero castigarte no te hace mejor. Todo tiene un límite y ningún extremo es bueno.
✔ Tu bienestar es tan importante como el de tus hijos. Como en el avión, cuando se coloca la mascarilla primero el adulto para luego asistir a los niñ@s. ✔ Criar con autoaceptación enseña a tus hijos a hacer lo mismo consigo mismos.
Y tú… ¿has sentido alguna vez que la autoexigencia te juega en contra en la crianza?
En este artículo encontrarás
La autoexigencia en la crianza puede ser un peso emocional que desgasta tanto a los padres como a los hijos. La presión por ser perfectos, el miedo a cometer errores y la culpa constante son señales de que la autoexigencia se ha vuelto extrema. Criar no se trata de hacerlo todo bien, sino de estar presentes y aprender de los errores. Para salir de este ciclo, es importante practicar la autocompasión, permitirte fallar y separar tu valor personal del desempeño como padre o madre. Al criar con más calma y aceptación, también enseñas a tus hijos a hacer lo mismo.