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El primer y verdadero amor de todas las personas debería ser el amor por un@ mism@. Y la razón de esto es sencilla: No podemos dar lo que no tenemos. Es decir que para dar amor, necesitamos cultivarlo nosotr@s primero. Antes de amar a otra persona, debemos amarnos a nosotr@s mism@s. ¡Frase trillada si las hay! Pero nada más verdadero.

Egoísmo equilibrado.

Muchas veces las actitudes de autocuidado son calificadas como “egoístas”. Pero lo cierto es que de todas las formas posibles del amor, el amor propio es la más importante de ellas, porque es el único que nos capacita para tener algo para dar. 

Además, la falta de amor propio puede derivar en problemáticas como inseguridad, soledad, miedo, enfado, vergüenza o culpa, y convertirnos en personas que no saben poner límites, permiten el maltrato emocional, psicológico y -en los casos más graves- hasta físico.

Por eso en este artículo reivindicaremos que una cuota de egoísmo es necesaria para transitar la vida -en palabras de Jung, ningún exceso será bueno pero sí buscar el equilibrio-. Un egoísmo equilibrado es sano, ya que cuando la mirada y la energía se vuelcan hacia nosotr@s mism@s, algo mágico sucede. 

El amor propio es el estandarte a la sanidad. Aquella persona que se valora a sí misma es una persona que elige el destino que va seguir, y no lo hace teniendo en cuenta lo que los mandatos sociales y las personas del entorno afirman que debe elegir, sino que elige en base a sus propios valores y deseos, a lo que ella misma quiere ser. 

En vez de perseguir desesperadamente la búsqueda de otra naranja que nos complete, colocando la responsabilidad por nuestra plenitud en otr@s, vamos a reconocernos como las naranjas completas que somos, y a iniciar el camino del AMOR A NOSOTR@S MISM@S.

Amor propio, autoestima y bienestar.

El objetivo final del amor propio siempre es el bienestar. Bienestar con nosotr@s mism@s en nuestra integralidad: bienestar con nuestro cuerpo, con nuestra historia, con nuestra ideas y nuestras emociones, bienestar con la forma en que nos vinculamos con otr@s, y más. 

Si no hay amor propio, difícilmente podamos hablar de tener una buena autoestima, ya que el autoestima es el resultado de la evaluación y percepción que tenemos de nosotr@s mism@s, que se desprende en primer lugar de conocernos -es decir, del tan preciado autoconocimiento-.

Ahora bien, ¿cómo podemos saber si necesitamos trabajar en nuestro amor propio? Te propongo comenzar a practicar el egoísmo equilibrado regalándote a vos mism@ unos minutos para realizar el siguiente ejercicio:

1. Al mirarte al espejo ¿te gusta lo que ves? 

a. Sí, siempre.
b. Algunas veces, pero suelo evitarlo.
c.  No me gusta lo que veo.

2. ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo que realmente querías hacer por vos mism@?

a. Con mucha frecuencia me doy espacios y hago cosas por mí.
b. Ya ni me acuerdo.
c.  Siempre cedo; hago felices a otros sin pensar en mí o tener en cuenta mis deseos.


3. En los momentos en que tenés que dar tu opinión, ¿dudás en expresarla tal como es? 

a. No suelo dudar, valoro mi palabra.
b. A veces opino con inseguridad.
c. Prefiero no opinar; no me gusta entrar en conflictos o escandalizar.

4. Si cometés un error ¿qué haces?

a. Aprendo y pongo todo el empeño para que no vuelva a ocurrir.
b. Me culpo de todo y le doy miles de vueltas al asunto en mi cabeza. 
c. Evito hablar del tema por vergüenza; hago como si no pasara nada.

5. ¿Qué tan dur@ sos al criticarte a vos mism@?

a. Soy buen@ conmigo mismo.
b. Me critico con dureza

c. Tengo lástima por mí mism@.

6. ¿Qué tan arriesgad@ te considerás?

a. Mucho, me gusta probar nuevas cosas y descubrir qué me hace feliz.
b. No salgo de mi zona de confort.
c. Me animo solo si voy con otras personas.

7. ¿Cómo reaccionás a las críticas? 

a. Son normales, parte de la vida.
b. Me afectan. Me destruyen.
c. Depende de quién provengan, puedo llegar a tomarlas de forma terrible.

Después de responder estas preguntas, ¿qué descubriste? No hay resultados preestablecidos, sencillamente ahora que diste tus respuestas, quiero que analices cómo está tu amor propio. 

¿Tenés trabajo por delante?

Bibliografía consultada: María Camila Cardona – Amor propio.