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El autodiálogo es la conversación consciente o inconsciente que cada persona mantiene consigo misma, los pensamientos expresados en forma de lenguaje o discurso mental encubierto que tod@s tenemos a diario y guían nuestra forma de actuar.

Este lenguaje interno es un elemento fundamental a la hora de afrontar los retos que la vida nos presenta, ya que impacta directamente en nuestra autoestima, nuestras emociones y las decisiones que tomamos.

Cuando nos hablamos mal, auto saboteamos nuestras capacidades y posibilidades de triunfar y alcanzar objetivos. En cambio, cuando nos hablamos bien, nuestra seguridad aumenta, incrementando así nuestra capacidad para tomar decisiones y hacer frente a lo que la vida propone.

Diálogo interno negativo:

Podemos clasificarlo en 4 subtipos: 

  • Diálogo autocrítico: La persona que se habla de este modo se juzga a sí misma severamente enfatizando sus limitaciones y sus defectos, y valora negativamente su comportamiento. Como consecuencia, tiende a ser dependiente de l@s demás y se compara buscando sentirse en desventaja.
  • Diálogo catastrófico: Alguien que practica esta forma de autodiálogo se anticipa a los hechos (que seguramente no sucederán) y los magnifica. La ansiedad surge como consecuencia de imaginar el escenario más catastrófico posible, y como resultado posee una percepción errónea que puede llegar a desencadenar ataques de pánico.
  • Diálogo victimista: Este diálogo negativo se caracteriza por la afirmación constante de que su estado -marcado por la desprotección y la desesperanza- no tiene cura. No hay avances ni progresos, solo lamentación y queja constante, sin una intención de cambiar.
  • Diálogo autoexigente: La persona que se habla a sí misma de manera autoexigente se expone a un agotamiento y un estrés crónico en función de la perfección perseguida. Es intolerante frente a los errores y se convence de que sus fallas se deben a errores externos de otras personas. 

Diálogo interno positivo: 

El diálogo interno positivo -en oposición a estas formas de diálogo- es aquella voz mental que nos habla constantemente para darnos mensajes amables para con nosotr@s mism@s. Gracias al impacto que tiene, el diálogo interno positivo tiene la capacidad de modificar cómo entendemos las situaciones que se nos presentan, qué sentimos cuando suceden y qué hacemos.

La pregunta entonces es, si identificamos más diálogo negativo que positivo en nuestra vida, ¿Cómo podemos construir un autodiálogo que sea funcional a nuestro bienestar?

5 Pasos para construir un autodiálogo consciente:

1. Hacé consciente tu diálogo inconsciente:

Notá cómo te hablas a vos mism@. Si podés anotá las situaciones en las que te sentís mal para ver cuáles son tus pensamientos y lo que te decís en esos momentos de crisis o inestabilidad. Este paso inicial facilitará el camino a tu autodiálogo consciente.

Recordá que no sos tus pensamientos. No sos lo que te decís y podés cuestionar la veracidad de tus pensamientos. Algunas preguntas que pueden ayudarte son:

  • ¿De dónde viene este diálogo? 
  • ¿Alguien me decía esto antes? 
  • ¿Tengo alguna evidencia real para pensar esto de esta manera? 
  • ¿Me estoy fijando solo en el lado negativo? 
  • ¿Estoy pensando catastróficamente? 
  • ¿Estoy juzgando mi forma de ser en lugar de mi forma de actuar en un momento determinado? 
  • ¿Puedo enfocarme en pensar posibles soluciones  a la dificultad que surgió?

3. Modificá el modo en que te hablás:

Busca una frase con información válida y real en formato positivo, que ayude a promover tus capacidades de afrontamiento. Será difícil de sostener, ya que nuestra tendencia habitual será hablarnos de forma negativa como lo hemos hecho hasta ahora repetitivamente, a modo de patrón.

Cuando aparezca el pensamiento intrusivo negativo automático, frená, hacete consciente de ello, e intentá cambiarlo por la frase que elegiste.

4. Sostené el hábito:

Al principio puede resultar difícil detectar y combatir los autodiálogos negativos, ya que son patrones que nos acompañan hace mucho tiempo, y como todo nuevo hábito, hay que construirlo. Pero si lo hacés de manera continua, cada dia supondrá menos esfuerzo y poco a poco tu piloto automático tendrá un enfoque más funcional.

5. Sé paciente:

Como señalé en el paso anterior, todo nuevo hábito lleva tiempo, y el autodiálogo no es la excepción. Sé perseverante en explorar tus pensamientos en las situaciones en las que te sentís mal, buscá ser amable con vos y hablarte cada dia mejor. 

Sé paciente con tus procesos, respeta tus tiempos.