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El AUTOPERDÓN es el deseo de abandonar el auto-resentimiento ante el reconocimiento de que se ha cometido un error, fomentando la auto-compasión y reconciliándose con uno o una misma. Y ya que el deseo implica un acto consciente, esto requiere ser parte activa del proceso.

No perdonarnos es uno de los obstáculos más comunes para poder alcanzar nuestros sueños y desarrollarnos completamente en la vida. Generalmente no hacemos consciente que vivimos en el pasado, recordando sucesos de los que nos arrepentimos, pensando que lo que nos sucedió cuando éramos niñ@s o adolescentes nos define como personas. Es por esto que es NECESARIO hablar del poder que tiene el auto-perdón. Ya que la no posibilidad del mismo puede estar influyendo en nuestro desarrollo psicológico, físico, espiritual y emocional; al mantener sentimientos de ira, enojo o resentimiento hacia una o varias personas, hacia una situación o hacia nosotr@s mism@s.

En este artículo quiero resaltar algo que me parece FUNDAMENTAL, y esto es que el perdón no tiene nada que ver con la otra persona, tiene que ver con vos como persona. El perdón implica un TRABAJO INTERNO muy profundo, y aunque a veces parezca que lo mejor es continuar sintiendo rencor hacia la persona que te hizo daño, te lastimó o te hizo sentir mal, no lo es. Al final y al cabo, te hacés daño a vos. Debemos entender que el perdón no tiene que ver con olvidar lo que la otra persona o yo mism@ me hice, sino que es un regalo incomparable que te das a vos mism@.

Perdonar no tiene nada que ver con dejar pasar u olvidar lo que sucedió. No podemos olvidarlo. Y tampoco implica estar de acuerdo con la situación de la que nos arrepentimos o que nos dañó. Perdonarnos se trata de vivir aceptando que lo que pasó pasó, ya que no podemos volver el tiempo atrás, y hacer lo mejor posible con ello. Si lo rechazamos, lo único que hará es causar malestar, ya que no podemos deshacerlo. Tenemos que ACEPTAR. No hay otra sana opción. 

El perdón (perdonar, pedir perdón o perdonarnos) es una ACCIÓN muy cargada emocionalmente.

Es complejo, doloroso, y lleva su tiempo. 

Debemos entender que perdonar a otras personas, pedir perdón o perdonarnos a nosotr@s mism@s es un acto de AMOR PROPIO. Perdonar el soltar, es dejar ir aquello que pasó, aprender de lo que fue para hacernos cargo, responsabilizarnos, y continuar viviendo plenamente y con la enseñanza que dejó lo pasado. Nos permite recuperar la estabilización emocional perdida y continuar más livian@s y libres de culpas y enojos. Es decir que es un regalo que nos hacemos a nosotr@s mism@s.

Hay algunos pasos a seguir para perdonarnos:

1er paso: El primerísimo primer paso es la CONSCIENCIA de que se cometió un error (Un falso perdón sería aquel en el que nos excusamos por nuestra conducta, justificamos, minimizamos, negando la necesidad de cambio y cerrando así la puerta a la reparación). Sé honesto con vos sobre tus acciones. Antes de perdonarte por completo, primero necesitás reconocer tus acciones. Por qué cosas sentís que tenés que perdonarte.

2do paso: Aceptar que fracasar no te hace una mala persona. Tod@s fallamos en algo en algún punto de nuestras vidas. Debemos dejar de creer que fracasar en algo te hace una mala persona. En este punto, una vez aceptada la idea de que nadie es perfect@ y tod@s erramos, quizás sea importante pedir perdón, si hay alguien a quien heriste más allá de a vos mism@.

3er paso: Vencer el miedo a empezar de nuevo. Ya que aprender a perdonarte a vos mism@ no solo es aprender a vivir con el pasado (que allí está y no podemos cambiar, no existen las máquinas del tiempo), sino que implica también tratar de aprender de esa experiencia.

4to paso: Aprender de lo que pasó y ASUMIR RESPONSABILIDAD por lo sucedido, si es necesario. Aprender es fundamental para no volver a cometer EL MISMO error en el futuro. Buscar el sentido de las experiencias para no caer en la repetición de algo de lo que nos arrepentimos y sabemos que nos daña. En vez de pensar en el pasado, enfocate en el presente y prepárate para el futuro. ¡Recordá que el pasado NO define quién sos! 

Ejercicios prácticos para perdonarnos

  1. Escribir una carta con todo aquello que no te perdonás.

Vas a agarrar un papel y una lapicera y vas a escribirte una carta con todo aquello que no te perdonas. Luego, escribí otra carta contestándote a vos mism@, por más absurdo que suene. Ponete en los zapatos de una persona que te quiere mucho. Imaginala escribiendo esa carta. ¿Qué te diría esa persona? ¿Cómo te hablaría? 

Ahora, vas a escribir una segunda carta. En ella vas a anotar razonas por las cuáles la otra persona o vos misma deberías perdonarte.

Escribí la primer carta para soltarlo todo, y dejalo ir. En la segunda carta, encontrá las razones para perdonarte. Aprovechá este ejercicio para sacar sin censura TODO tu malestar general, con respecto a tu vida, tus circunstancias, etc. ¡Es súper liberador! Plasmá en las cartas cómo te sentís, expresate tal como lo sientas y dejá volar libremente tu imaginación. ¡Este paso es realmente importante! Cuando termines, si querés, podés quemar la hoja o romperla en pedazos chiquitos. Pero lo fundamental es que te permitas expresar tooooodo lo que pasa por tu cabeza para poder sanarlo. ¡Dejá a tu juez interno afuera de este ejercicio!

  1. Hacé una lista completando frases con un «Me perdono y me acepto».

Intenta al menos hacer 10 frases consecutivas, cuantas más sean, mejor. Intentá no pensar mucho, cuanto más automáticas mejor, el trabajo será más profundo.

Ejemplos:

         Me perdono por haber hecho X cosa en el pasado y me comprometo a no volver a hacer algo similar.

         Me perdono por decir si, cuando en realidad quiero decir no.

         Me perdono cuando me siento fracasad@. 

  1. Preguntas.

En este ejercicio, me gustaría que respondas algunas preguntas: Si te gusta escribir, podés hacerlo de ese modo, y sino, respondé a las preguntas de manera oral, frente a un espejo o hablándote a vos mism@. La idea es no responderlas únicamente pensando, ya que intentamos darle peso y entidad a las palabras que surjan de estas preguntas. Comencemos:

1- ¿Qué es, en verdad, lo que me está provocando este malestar? ¿Qué es lo que me dolió realmente? (Ejemplo: que me hayan engañado, tomado por tont@, que se hayan aprovechado de mi bondad, haber sido demasiado confiad@) ¿En el fondo… estoy enojad@ con la persona; o realmente es más conmigo mism@, por haber permitido esta situación, o no haberla evitado?

2- ¿Qué me hubiera gustado que pasara? ¿Para qué? ¿Eso me hubiera hecho más feliz? ¿De qué manera?

3- ¿Qué esperaba yo de él/ella? ¿Cómo quería que hubiera actuado? ¿Qué necesidades mías hubiera cubierto?

4- ¿Cómo hubiera actuado yo, si fuera la otra persona?

5- ¿Estoy satisfecho con cómo actué frente a esta situación? ¿Cómo me hubiera gustado reaccionar? ¿Así hubiera solucionado algo? ¿Me habría quedado más tranquilo/a? ¿Habría actuado así conforme a mis valores?

6- ¿Estoy siendo justo con la persona? ¿Estoy dándole el beneficio de la duda? ¿O directamente he malpensado de ella, y (elijo creer) que ha actuado de mala fe, para hacerme daño deliberadamente?

7- ¿Estoy aceptando que es un ser humano y que todos cometemos errores?

8- ¿Soy demasiado exigente?

 9- ¿Espero un nivel de perfección desmedido, o tengo unos criterios justos y equilibrados? (atent@ a lo que te dicen l@s demás de mí)

 10- ¿Actúo yo conforme a ello? ¿Cómo de bien tolero los errores ajenos? ¿Y los míos propios? ¿Y los contratiempos, inconvenientes o reveses de la vida?

11- ¿Me siento herid@ fácilmente? ¿Defraudad@? ¿Frustrad@? ¿He tenido problemas con otras personas, o es la primera vez que me pasa algo parecido?

12- ¿Qué gano teniéndole rencor a esta persona? ¿A qué me ayuda? ¿En qué tipo de persona me estoy convirtiendo gracias a esto? ¿Me gusta?

13- ¿Cuánto tiempo llevo guardando estos sentimientos? ¿Eran así de intensos desde el principio?

14- ¿Qué es lo que me impide desprenderme de estas emociones?

15- ¿Quién sería yo si no me sintiera así? ¿Cómo actuaría con la persona, si no le guardara rencor? ¿Y con l@s demás?

Fuente: Psicología Sin P.

Lo más probable es que los errores del pasado te hayan hecho quien sos hoy. Por lo tanto, no los veas como errores, sino como un manual de aprendizaje.

Perdonarte a vos mism@ y/o a otras personas NO significa olvidar el pasado. Aunque perdonemos, el recuerdo permanecerá, solo que sin la emoción intensa a la que estaba ligado el recuerdo. 

Recordá que perdonarte es un proceso, no es automático, ¡Lleva tiempo! Pero es la única opción para liberarte y vivir plenamente.

“A lo largo de la vida vamos tomando decisiones, unas más acertadas que otras. Por el camino podemos equivocarnos, fallar, herirnos y herir a otros. No obstante, todas las experiencias forman parte del proceso y es inevitable cometer errores. Tanto el éxito como el fracaso nos enseñan y nos convierten en la persona que somos. Por ello, para avanzar es necesario perdonarse a uno mismo. Cuando sobredimensionamos nuestros fallos, cuando no logramos integrarlos como parte de nuestra historia, la culpa puede paralizarnos. Vivir pensando en que todo pudo ser distinto, lamentando una acción que ya no puede ser cambiada, solo trae dolor y amargura. Por ello, en este mismo instante, empieza a ser amable con tu yo del pasado y perdónate”. Walter Riso.

Recordá que si sentís la necesidad, o algo te llamar a comenzar terapia,  

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