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Hay pocas experiencias tan dolorosas para los seres humanos como separarnos de alguien que alguna vez amamos. No es algo que pueda tomarse a la ligera, porque cuando una relación de pareja termina nos enfrentamos con el final de una historia, y nos expone a un proceso de duelo de aquello que alguna vez nos permitió sentir que la vida tiene un fuerte sentido y experimentar felicidad. 

Lo primero que debemos entender es que el dolor es la respuesta sana y esperable frente a una ruptura. Si nos vemos frente a la pérdida de alguien que amamos, NOS VA A DOLER. Esperar el dolor es esperar el desenlace HABITUAL del proceso.

Una ruptura amorosa requiere de un proceso de asimilación de la muerte de todo esto que quedará atrás. 

¿Por qué hablamos de duelo?

Una ruptura amorosa es, aunque simbólica, una muerte. Con el final de esa relación se dan sucesivas muertes que nos estrujan el corazón: Mueren los proyectos que teníamos con esa persona, muere nuestro rol de pareja y el rol que sea que se lleva consigo la otra persona, mueren las rutinas compartidas…

«En términos del cerebro, las zonas que registran el dolor físico se activan de la misma manera con el dolor psíquico. También se pueden generar síntomas de abstinencia, muy similares a los que sufren los adictos a las drogas».

Nuestro cerebro necesita tiempo para destejer y tejer nuevas conexiones neuronales; tiempo para asimilar que las cosas cambiaron y permitirse cada una de las emociones que el duelo trae consigo.

Las etapas del duelo

Cuando vivimos una ruptura, lo habitual es atravesar las diferentes etapas del duelo. Eso significa que experimentaremos todas las emociones propias de un duelo habitual: negación, ira, negociación, depresión y aceptación -te recomiendo escuchar el episodio 20 “El duelo y su etapas” del Podcast Psicología Al Desnudo-.

Si atravesaste o estás en medio de una ruptura amorosa, INEVITABLEMENTE atravesarás estas etapas: dependerá de vos aceptarlas y atravesarlas de manera sana, o no.

Conocer estas fases nos ayudará a entender el proceso por el que pasamos, y es muy importante prestar atención, ya que si nos estancamos en alguna etapa, o si el duelo no se realiza de forma correcta, puede traducirse en un gran bloqueo y llevarnos a vivir un duelo patológico en el que sería necesario solicitar ayuda de un profesional de la psicología.

Veamos entonces las 5 fases del duelo por una ruptura amorosa:

  1. Negación: “Esto no me puede estar pasando a mí”, “decime que no es verdad, no es posible”.  Esta es la primera etapa y es el principio de todo. En esta fase cuesta creer que se ha producido la ruptura y es común negarse a aceptar que la relación terminó. 
  1. Ira: “¿Cómo pudo hacerme esto a mí? ¡Le odio con todas mis ganas!” Una vez asimilada la situación, solemos pasar al enojo por pensar que nos han tratado de forma injusta y/o traicionado. Solemos experimentar una profunda tristeza y puede haber agresividad y ansiedad.
  1. Negociación: En este punto es habitual actuar de manera mucho más impulsiva enviando mensajes, llamando, forzando encuentros sorpresa, entre otras conductas que intentan buscar soluciones y forzar acuerdos para que la situación cambie y “reparar” la pérdida.
  1. Depresión: Es la fase en que comenzamos a comprender que la relación de verdad ha terminado y la pareja se ha roto para no volver. La tristeza es la emoción más presente en esta etapa y es totalmente habitual dejar de comer, dormir mal y sentir desgano.
  1. Aceptación: Es la última etapa del duelo. Los recuerdos de la pareja (fotos, regalos, fechas o lugares que nos recuerdan a esa persona) ahora generan nostalgia y no el sufrimiento de etapas anteriores. Al aceptar que la relación terminó recuperamos energía, y es habitual retomar actividades que parecían imposibles.

¿Te identificás atravesando alguna de estas fases? ¿Sentís que te estancaste en una de ellas?

Si no poseemos una buena autoestima de base, podemos caer en conductas autodestructivas o en relaciones tóxicas, Involucrándonos con otra persona cuando quizás no sea lo más adecuado para el proceso que estamos viviendo. Si esto es así, lo mejor es recurrir a una terapeuta.

9 recomendaciones para atravesar duelos por rupturas de pareja.

Dee Holmes -experto en relaciones de pareja- sugiere recomendaciones para recomponerse y avanzar luego de una ruptura amorosa, haciendo del duelo una experiencia no menos dolorosa, pero sí más llevadera. 

1- Aceptá la pérdida. Asumir aquello que pasó es fundamental. Date tiempo para descansar; permitite la soledad y el no hacer nada. Si está a tu alcance, incluso tomarte un día libre en el trabajo puede ser una buena decisión.

2- Expresá lo que sentís. Hablá con tus amig@s o personas de confianza sobre el tema; llevá un diario de cómo te sentís y no te apresures. Expresa tus sentimientos tantas veces como sea necesario.

3- Cambiá algo de la rutina que tenías con esa persona. Tal vez pensás que no podés vivir en la casa sin tu ex, en ese espacio que compartían. Pero un cambio (como un nuevo color en las paredes) puede transformarla en un lugar diferente, un lugar tuyo. 

4- Reconectá. Dee Holmes recomienda reconectarte con esas actividades que disfrutabas hacer antes de tu relación. Conectarte nuevamente con la soledad y el tiempo con vos mismo/a.

5- Eliminá todo lo que te despierte recuerdos dolorosos. Al menos hasta que vayas sintiendo que tu proceso de duelo avanza, es recomendable dejar de seguir a tu ex en las redes sociales, eliminar  fotos y mensajes. Suena drástico, pero ayuda a sanar.

6- Soltá la esperanza. El objetivo de nuestras acciones no es que la persona con la que rompimos vuelva a nuestra vida. Quitar esas expectativas es necesario para continuar con el proceso de duelo.

7- Perdoná. Cuando alguien nos hizo daño, perdonar es difícil. Sin embargo, trabajar en el perdón nos ayuda a soltar ese vínculo, dejar atrás el rencor, e ir recuperándonos. Si no podés hacerlo sol@, consultá a un profesional de la salud mental.

8- No le escribas a tu ex. Ya mencionamos cuánto puede ayudar dejar de seguir a esa persona, y otra recomendación de Dee Holmes es no llamar ni enviar mensajes. Ante el impulso, escribí borradores y eliminalos -o si lo preferís optá por un diario-. 

9- Establecé metas propias. Plantearnos proyectos a corto, mediano, y largo plazo contribuye en el camino hacia la mejoría dándonos objetivos claros a los cuales dirigirnos.

No morirás de amor, sólo debés atravesarlo. Tod@s pasamos por esa experiencia y tod@s podemos salir de allí.

Te deseo lo mejor en este camino, 

Marina.